miércoles, 5 de agosto de 2009

La ciudad y los vientos, a 64 años del desastre.

En 1959 Marguerite Duras escribio el guión cinematografico de la historia de amor que dirigiera Alain Resnais. Historia de amor nada novedosa, porque de alguna manera se repite el enlace entre un oriental y una occidental, pero esta historia en particular tiene como escenario el Japon de la postguerra, justo en el preámbulo de lo que seria la crisis de los misiles.

Hiroshima mon amour presenta el desvastado paisaje ético de la paz después de la guerra. Y sus mayores logros esteticos se alcanzan tras haber descarnado el alma de los personajes que han sufrido el embate bélico y las secuelas no estan en el cuerpo, sino en la mente.

El 6 de agosto de 1945 el presidente estadounidenseTruman ordeno lanzar sobre Hiroshima una bomba atómica. Tres días mas tarde la onda expansiva sacudió Nagasaki; pero a mas de seis décadas la humanidad vive con horror las huellas del genocidio.

Desde San José, encendemos una vela simbólica en homenaje a todas las vidas inocentes perdidas tras la detonación del bombardeo atómico, hace ya 64 años. Y la dejamos flotar libremente en una corriente imaginaria para aquietar el espiritu de todos aquellos que continuan pensando que la guerra es el mejor camino para alcanzar la paz.



martes, 4 de agosto de 2009

Juego ritual, juego teatral.

El teatro contemporáneo debe recuperar el sentido ritual de las antiguas ceremonias en las que prevalecía el sentimiento y la razón para descubrir la esencia de los conflictos que enfrentan al hombre moderno contra si mismo.

Conocemos que el teatro contiene todos los elementos esenciales para poder convocar el cuerpo y la mente del actor y el intérprete hacia un entendimiento del espectáculo más alla de las convenciones y la vulgaridad. El teatro, con su afán humanizante, está en condiciones de proporcionarle al hombre contemporáneo un espacio de confrontación espiritual que parta desde lo más profundo del alma humana hasta alcanzar la psique social.

Para comprender este fenomeno tenemos que reconocer el códice del teatro ritual en la inversión de los significados. Acostumbrados como estamos a encontrarnos con una escena plastificada, a la manera tradicional, en la que personajes y ambientes apuntan hacia el mismo lado, no podemos concebir como elegante una propuesta que parte de la esencia del individuo y su carácter primitivo. Tal como esas expresiones de ira en las que revelamos aquellas partes ocultas de nuestro ser.

Y por ello la conjunción mente, cuerpo y sentimiento. Debemos comprender el significado de esta triada en la siguiente dirección: el cuerpo es el instrumento, la arcilla sobre la cual se estampan significados y signos perecederos en el espacio, imperecederos en la lectura del espectador; la mente ejerce el control sobre el cuerpo y la activación de símbolos y signos aportados al acto ritual de la representación mientras que el sentimiento es el detonador de la energía.

Entender el teatro como rito, mutante e imperfecto que se acerca a la perfección en la misma medida que se aleja, nos permite comprender la función cohesionadora del acto teatral que ritualiza relaciones, experiencias y hasta los mismos sentimientos.

Sin embargo, la ritualidad contemporánea del espectáculo moderno no atiende a los códigos antiguos como códigos populares para la época actual. El teatro contemporáneo debe ser capaz de encontrar sus propios códigos y elementos expresivos para componer un discurso ritualizado coherente con el presente, pues las mascaras, los fetiches de las civilizaciones antiguas, no tienen para los humanos de hoy el mismo significado de ayer.

Cuando divisamos el teatro latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX advertimos cierta tendencia a la morbosidad en el tratamiento de temas tan importantes como la muerte y la vida y la revelación del individuo contra estados de anestesia social e intrafamiliar donde las historias no parecen avanzar sino retroceder.

Personajes hay muchos que divisan la muerte como un fenómeno ritualista o un juego ritual alrededor del cual pretenden prolongar la vida. Especie de negación de la negación que promueve situaciones superiores, opuestas a las anteriores.

El ritual de la vida puede iniciarse desde la óptica contratia, es decir, un enfrentamiento aparente con la muerte, y desde esa perspectiva desencadenar el disfraz con el que un personaje se apega a la vida mientras renuncia a un pasado de infelicidad y frustraciones, tal vez a partir de sus propios miedos.

SARA: Yo me sorprendí y después sentí mucha alegría, estaba convencida que yo había muerto, que iba a verme dentro del cajón y cuando mire me di cuenta que no era yo. Pensé: “que suerte que la muerte no soy yo”.

Cuando un personaje como Sara, perteneciente a la obra Canto de Ballenas de la dramaturga uruguaya Maria Silva inicia una revisión espontanea sobre la muerte de manera simbólica comienza a renunciar de todo aquello que le ha proporcionado dolor. Morir es renacer. Y la negación de la negación no es sino promotora del desarrollo hacia otro nivel dialectico superior.

En este punto crítico el personaje o los personajes comienzan a despojarse de sus mascaras. La esencia del individuo se presenta, primero frente a los mismos personajes y luego frente al espectador. Y es el momento indispensable para la comunión del cuerpo, la mente y la energía en función de lograr referentes universales sobre la condición humana.

SARA: ¿Cómo explica que yo creyera que estaba caminando hacia mi ataúd?

La doble conciencia del personaje le permite revalorizar una y otra vez el estado de enajenación al que llega cuando se inicia el rito desde lo interior. Y de la misma forma en que Sara, u otro personaje, mitifican su relación con otros personajes, el rito alcanza mayor dimensión expresiva. Los personajes construyen y destruyen el pasado a partir de las energías y los sentimientos. El pasado no es más que una historia que se colorea según el pincel de quien la narra. Y entonces entra a jugar su papel protagónico la morbosidad, mediante la cual los mismos personajes se manifiestan…

lunes, 3 de agosto de 2009

El teatro no es inofensivo.


Entre bastidores con Maria Silva, Premio de Dramaturgia del Teatro Nacional (2009)


El ideal del dramaturgo es disfrutar su obra en escena. No suele ocurrir con frecuencia que los escritores dramáticos puedan ver la mayoría de sus títulos en cartelera. Sin embargo, Maria Silva ha tenido ocasión de llevar a las tablas la mayoría de su obra. Y digo llevar porque muchas de las veces ha participado activamente en los montajes.

Más allá de este privilegio o azar la dramaturgo, directora y actriz uruguaya, es una psique creativa. Inquieta y concentrada en el próximo proyecto, María trabaja incansablemente, en público o en privado para responder al latido de una vocación que creció desde su niñez, entre libros y películas, allá en el viejo Montevideo, desde donde un día partió sin otros tesoros como teatrista, como enfatiza, que no hayan sido las enseñanzas de El Galpón y la particular cultura sureña.

Al momento de concertarse esta entrevista la actriz y escritora se encuentra entre dos montajes, “El lugar de los seres imaginados” que actualmente se presenta en la sala Vargas Calvo y como ganadora del Premio de Dramaturgia del Teatro Nacional, en su edición 2009, se prepara para llevar a escena “Canto de Ballenas”, obra inédita que continua poniendo el dedo en la llaga de las relaciones de pareja, las libertades humanas y el amor (propio?).

Por diversas razones, hasta ahora inescrutables, muchos califican el drama de Maria Silva como denso, fuerte, mientras otros lo califican de esperanzador, ligero, poético y visceral.

Lo cierto es que ante una mujer que ha dedicado gran parte de su vida a comprender el fenómeno teatral y dramatúrgico, desde una perspectiva interior/exterior, lo más interesante es provocar el diálogo y las revelaciones. Demos paso a la artista a desafiar nuestra inteligencia.

VIDAS ANIMADAS: María, el tiempo tiene diversos significados para los seres humanos pero existen fechas que marcan en nuestra historia momentos importantes, para decirlo teatralmente, representan puntos de giro que nos vuelcan de cabeza o nos abren nuevas puertas. Que significado tiene para Ud. el mes de mayo, el dia 7 y el año 1976?

MARIA SILVA: Fue un 10 de mayo que mis padres se unieron; el día 7 es recurrente en mi vida, encuentros y desencuentros, sucesos felices y tristes. Y el año 1976 marcó un cambio drástico en mi vida: la dictadura declaró ilegal a El Galpón mediante un decreto. Mis mejores amigos y compañeros salieron al exilio, tuve que despedirme de amigos que jamás volví a ver y fue el año en que participé por última vez en una puesta en escena en el Uruguay. Fue a finales de 1976 que solicité asilo en la Embajada de México.

VIDAS ANIMADAS: Muchos autores dramáticos se refugian en sus textos para revelar partes inaccesibles de su personalidad, perfilar su alter ego o simplemente expresar lo que el espacio social o íntimo no les permite. Como se enfrenta Maria Silva a sus personajes, como interlocutores o como si se tratara de seres desconocidos con personalidad propia?

MARIA SILVA: Ambas cosas. Depende del tema que voy a abordar, depende del momento que vivo, después que inicio el proceso de la escritura ya no tengo idea de cómo fui al encuentro de los personajes, ya no recuerdo si ellos me encontraron a mi…Definitivamente creo que me suceden ambas cosas.

VIDAS ANIMADAS: El misterio de la creación se compone de dos caras: vocación y talento. Muchos estetas manifiestan que el talento es genuino, mientras la corriente contraria se aferra a la idea de que el desarrollo intelectual del individuo permite edificarlo. Desde su punto de vista, como se consolida una obra dramática? A base del ejercicio hemingwayano de enfrentarse, de pie, a una hoja de papel en blanco para que fluya la inspiración o se trata de un fenómeno sensorial de corrientes imperceptibles que conectan al creador con un universo espiritual supra dimensionado.

MARIA SILVA: Como tú los has dicho, la creación es un misterio. Y como sucede con todo misterio, no es posible acercarse a él y menos comprenderlo sólo mediante el razonamiento. El pensamiento lógico y el lenguaje, tal vez permiten una aproximación, nada más, un acercamiento para comprender "en frío y a posteriori" algo que es escurridizo, difícil de aprehender. El proceso creativo es una experiencia y como tal hay que vivirla intensamente, esta experiencia necesita del cuerpo, del alma, del cerebro con todas sus conexiones sinápticas, y sus neurotrasmisores, de la intuición, de las emociones y los sentimientos, necesita de la memoria y del olvido, es imprescindible trabajar con entusiasmo y seguir a tu musa inspiradora, pero cuando la musa desaparece hay que seguir trabajando y transpirando, es una experiencia que a veces obsesiona, estimula y genera grandes conflictos, te remueve el alma, las vísceras y al mismo tiempo permite que el Espíritu se expanda ….Para mí, crear, es una experiencia totalizadora, es un acto de amor.

VIDAS ANIMADAS: Donde están ancladas las bases espirituales de Maria Silva, la dramaturga?

MARIA SILVA: Si hablamos de anclajes, tenemos que remitirnos al pasado. No soy la excepción. En mi infancia están las raíces, las semillas de todo lo que ha crecido, y seguirá creciendo en mi mente y en mi espíritu No sé cuál sería el orden de importancia pero sé que me marcó el anarquismo visceral de mi papá, sus preferencias por los remedios naturales, su amor por el fútbol y su necesidad de ayudar a niños marginales. El catolicismo fetiche y la pasión por el drama que tenía mi mamá, su aire nostálgico permanente que contrastaba con el gusto y la felicidad que le producía trabajar y experimentar las cosas más sencillas de la vida, también me dejaron huellas (y muy profundas) varios profesores y maestras, mis experiencias como militante estudiantil y el haber crecido en un barrio con una librería y un teatro.

VIDAS ANIMADAS: Eco propone que la teoría platónica no es sino un manifiesto del signo mediante el cual se revela la voluntad divina. Siendo, desde el punto de vista idealista, el hombre una creación divina y el teatro resultado de la creación humana, será la escena un signo divinizado a través del que Dios se comunica objetivamente con su creación?

MARIA SILVA: No lo sé, el orden explicado y la cosmovisión griega nunca me atrajeron. En mi modesta opinión, la escena es un lugar para lo humano. Lo demasiado humano y como tal, cambia, se adapta a los tiempos, por un lado permite el manifiesto de banalidades, explorar emociones primarias, indagar en nuestro cerebro primitivo. Hoy en día, permite exponer las visiones más arcaicas disfrazadas con la máscara de la evolución cultural y por otro nos permite expresar nuestras dudas, exponer los más altos ideales, manifestar que la sociedad es transformable. El teatro, se quiera o no admitir, es un instrumento humano, ideológico, siempre comunica algo, jamás es inofensivo.͸